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¿Cuándo acaba una obra?

15 de julio de 2011

Para una empresa constructora, una obra acaba cuando se ha cobrado el último céntimo y se ha recuperado el último aval.

Son muchos los jefes de obra, y empresarios, que tienen tendencia a considerar que presentando la liquidación de una obra, ya pueden dar como final el resultado económico derivado de ese acto. No estaría mal que así fuera, pero la realidad es bien diferente.

El primer paso consistirá en que el jefe de obra la elabore y la presente, y ojo que no es un detalle menor. Parece que firmando el Acta de Recepción ya hemos terminado. El promotor tiene tendencia a considerarlo así. Así que, cuánto antes presentemos la liquidación mejor. Es frecuente que al acabar una obra, o incluso antes, se encarguen al jefe de obra otros cometidos. Probablemente, ya esté físicamente en otra ubicación, posiblemente incluso en otra ciudad. Quizá esté ocupado en temas de postventa. Todo esto son circunstancias que ocupan y distraen al jefe de obra del cumplimiento de este hito fundamental, la presentación de la liquidación.

Una vez presentada, deberemos conseguir que dicha liquidación sea aceptada. En el caso de los promotores privados, la negociación puede durar meses, y dependiendo de su estructura empresarial y tamaño, puede requerir de la superación de diferentes filtros. En cada uno de esos escalones, el importe de la liquidación tiene una tendencia “natural” a disminuir.

En el caso del promotor público (las diferentes administraciones), el interlocutor suele ser único, normalmente el arquitecto técnico, en todo caso acompañado del arquitecto, que han llevado la dirección de ejecución y dirección de facultativa.

Nos encontremos en uno u otro caso (público o privado), conseguir que nos firmen la liquidación supone el reconocimiento de la deuda.

El paso siguiente, será el más importante, conseguir cobrar. Estamos comprobando día a día que la mayor parte de los concursos de acreedores están provocados por impagos. Dicho de otro modo, las empresas caen por los impagos, no porque pierdan dinero en una obra (ojo, digo una, porque si es en general, también caerá).

Cobrar es el hito verdaderamente importante para el cierre económico de la obra. 

Consolida las previsiones y serena el ánimo. Ya estamos más cerca del final, pero todavía quedan tareas que no debemos desatender.

Deberemos finalizar cuanto antes la postventa, que supone coste sin ingreso. También es cierto que el coste de la postventa de una obra no se carga ilimitadamente contra el resultado de una obra. Lo razonable sería cargarla durante el primer año (garantía) pasando después a cargarse sobre la dotación que a tal fin hayamos previsto en nuestros gastos proporcionales, como fondo de remate y garantía.

Y por último nos quedaría la recuperación de avales. Que no siempre es una tarea tan fácil como aparenta, especialmente cuando son avales a primer requerimiento. Constituyen una fórmula de presión hacia la constructora cuando se pretende alargar el período de garantía. La recuperación de los avales presentados terminará con el coste de su mantenimiento, y por otra parte liberará nuestras líneas de avales para que podamos presentarlos en otros concursos, o en la firma de otros contratos.

Saludos amigos
Pedro Domingo
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[Off Topic]
Sorprendido y encantado. Desconocía que Hugh Laurie supiera tocar el piano de esta manera.
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La estabilidad del equipo de obra


8 de julio de 2011

Entendemos por estabilidad del equipo de obra la continuidad de todos sus integrantes, jefe de obra, encargado, ayudantes de producción etc., durante de la duración de toda la obra. 

Aunque al inicio de la obra todo el mundo da por supuesto que el equipo que la empieza, va a ser el que la termine, no siempre sucede así. La sustitución de alguno de los miembros puede resultar forzada, necesaria o estratégica.

SUSTITUCIÓN FORZADA
Por agentes externos.
El ejemplo más claro de sustitución forzada por agentes externos lo constituye el veto del jefe de obra por la propiedad.
Por agentes internos.
Generalmente responde a situaciones extremas de incompetencia, negligencia grave o actuaciones calificables de delictivas, que suelen terminar con despidos disciplinarios. 
En la misma situación, pero en el polo opuesto nos encontraremos cuando sea el personal propio quién pida su baja voluntaria en la empresa. 

SUSTITUCIÓN NECESARIA
Habitualmente corresponden a necesidades de reparto de carga de trabajo en el conjunto de la empresa. Es frecuente en fases de inicios y finales de obra, o postventa, cuando surgen nuevos compromisos que atender, nuevas obras. No es extraño ver que un equipo de transición inicia una obra, hasta que un equipo “más fuerte” esté disponible.

También se da el caso inverso, una obra iniciada por un equipo fuerte, y ya encarrilada en contrataciones, plazos, etc., ve cómo este equipo es derivado hacia otra nueva obra más compleja.

Igualmente podríamos considerar la sustitución como necesaria, cuando surjan incompatibilidades en el trabajo del equipo. Como ya comenté en artículos anteriores, el tándem jefe de obra – encargado, debe ser una maquinaria perfectamente engrasada. Si uno de los dos (o los dos) no están a la altura exigible, deberán ser sustituidos cuanto antes.

SUSTITUÓN ESTRATÉGICA.
En el supuesto “amable” tiene un poco de las dos situaciones precedentes. Sustituimos a un equipo, o alguno de sus componentes para evitar “daños colaterales”. Especialmente cuando percibamos el descontento de nuestro cliente, deberemos averiguar sin demora su causa y actuar en consecuencia antes de que se vea forzado a manifestarlo púbicamente.

Existe otro tipo de estrategia que tiene un componente más “oscuro”. Puede darse en situaciones en las que una empresa (no pretendo entrar en sus razones), fuerza la sustitución del jefe de obra en una fase final de la obra, con la clara intención de hacer un borrado histórico de todo el devenir de la obra. Suele afectar a compromisos adquiridos, y no escritos, ya sea hacia propiedades o subcontratistas.

CONSECUENCIAS
Sea cual sea la situación en la que nos encontremos, deberíamos tener presente los inconvenientes que va a provocar la sustitución de alguno de los miembros del equipo de obra, y especialmente del jefe de obra. Aún en el caso de sustituciones no forzadas, siempre existirá una pérdida de información y por tanto, de control, de la obra; incluso aunque el personal sustituido siga perteneciendo a la empresa. Cuando un jefe de obra es trasladado a otra obra, cesa en las responsabilidades y compromisos adquiridos. Siempre cabe la posibilidad de consultarle sobre hechos pasados, pero seamos conscientes de que no va a sentirse plenamente involucrado en el problema, porque ya no es su problema.

Esta es una más de las razones por las que siempre es conveniente, necesario más bien, tener perfectamente documentada la obra; al día y por escrito.

Cuando la sustitución sea forzada, tendremos muy poco tiempo de reacción. Si los superiores han sido suficientemente competentes, habrán detectado las señales que normalmente anticipan estos desenlaces. Con ello es posible provocar una sustitución necesaria, antes de que llegue a ser forzada, siempre más dañina para la empresa. 

En el caso irremediable de una sustitución forzada, una empresa bien estructurada y bien gestionada, también reaccionará mejor y más rápido. Y no solo en cuanto a la sustitución del personal, sino en cuanto a preservar la integridad de la obra, de la información y de los procesos abiertos, tales como contrataciones, certificaciones, planificaciones, etc. 

En estos casos, trabajar con un ERPserá una garantía añadida de que el daño será mínimo.

En cualquier caso, no deberemos olvidar que la situación ideal, tanto para la empresa, como para el cliente, la dirección facultativa y todos los partícipes en el proceso de ejecución, lo más conveniente es que el equipo de obra se mantenga en su integridad, desde el principio hasta el final de la obra.

Saludos amigos
Pedro Domingo
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Política de incentivos en la empresa constructora

24 de junio de 2011
La política de incentivos en una empresa constructora resulta ser uno de los temas más controvertidos en cuanto a su planteamiento y aplicación.

En empresas constructoras grandes existen unos planes de incentivos, establecidos por los protocolos de política interior, que marcan unos objetivos a cumplir y la recompensa por alcanzarlos. En empresas medias el tema suele quedar a discreción del presidente y su equipo directivo. En las pequeñas, suele depender directamente del dueño de la empresa.

Ahora bien, la primer pregunta que surge es: ¿debemos incentivar a un trabajador, que ya tiene pactado un sueldo con la empresa (sea de forma individual o a través de un convenio)?.

En mi opinión, el tema está directamente relacionado con la motivación. Ciertamente, no se tendría por qué incentivar un trabajo para el que ya existe un contrato y una obligación implícita y moral de hacerlo bien. No obstante, pensemos por un momento qué grado de responsabilidad estamos colocando en manos de un equipo reducidísimo de personal. Un jefe de obra, en equipo con un encargado y un administrativo de obra, puede manejar un presupuesto de, entre 5 y 15 MM € (en edificación residencial). ¿Cuánto puede influir la motivación en el resultado económico de la obra?. El 1% de 10 MM € son 100.000 €. ¿nos los jugamos por tener a un jefe de obra "exprimido"?. Probablemente sea mejor tenerlo motivado y ese 1% en contra convertirlo en un 1% a favor.

Son muy escasos los profesionales que van a dar el mismo resultado con incentivo que sin él. Y ya no es sólo por una mera cuestión ética, sino porque todo el mundo agradece el reconocimiento explícito que el incentivo supone sobre la tarea bien hecha.

En el pasado artículo Salario y Motivación, hablábamos sobre las limitaciones del salario como factor motivador. En el caso de los incentivos, podríamos plantear una lectura prácticamente idéntica, si bien es cierto que es más frecuente ver establecido este incentivo como una prima económica.

Tampoco deberemos olvidar que el jefe de obra sin su equipo no será capaz de alcanzar los objetivos establecidos. Por eso es recomendable extender el incentivo a encargados y administrativos, ya que son estos últimos los más frecuentemente ignorados.

En el caso de que consideremos procedente el establecimiento de incentivos se nos plantearán otras dudas derivadas.

- ¿Entregamos el incentivo sólo al final de obra, o hacemos un anticipo por cumplimiento de hitos?
Si bien puede ser interesante la entrega de incentivos por hitos (por ejemplo a terminación de estructura), que vayan "alegrando el cuerpo y el bolsillo", no debemos olvidar que una obra se cierra cuando hemos cobrado hasta la última cantidad y recuperado todos los avales. Una obra sufrirá altibajos económicos a lo largo de su desarrollo, pero será el cierre final el resultado real de la misma. Por tanto la mayor parte del incentivo deberá reservarse hasta conocer el resultado final.

- ¿Lo asignamos de forma discrecional, o lo regulamos con alguna fórmula determinada?
Las fórmulas para que un incentivo sea "justo", resultan complejas. Unas obras son más complicadas que otras en cuanto a su ejecución. Están contratadas con ofertas más o menos ajustadas. Los plazos son más o menos exigentes. Las direcciones facultativas son mas estrictas o más dialogantes, más rígidas o más permisivas. Son tantos los factores que necesariamente habrá que mantener un cierto grado de discrecionalidad, entendiendo que quién otorgue el incentivo tendrá la capacidad técnica y moral para actuar con proporcionalidad.

Y un último apunte. Será necesario un equipo de obra estable, que inicie y termine la obra habiendo tenido la responsabilidad sobre ella a lo largo de todo el proceso constructivo. 

Saludos amigos
Pedro Domingo
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[Off Topic]
Edificio Chrysler. Del interesante blog de Javier Aísa.
Uno de mis rascacielos preferidos.

Lo que tiene que hacer el jefe de obra, previo al inicio de la obra.

3 de junio de 2011

¡Qué contentos estamos, nos acaban de adjudicar una obra!

Llevábamos seis meses negociando con el promotor, convenciéndole de que somos los mejores y que nuestra oferta era la mejor (muchas veces la más barata). Por fin nos dijo que, "de acuerdo, la obra para vosotros". Llamamos enseguida al jefe de obra, le contamos la buena nueva y le soltamos aquello de: "me he comprometido que el lunes metemos las máquinas". ¿les suena?

Si queremos llevar a buen puerto nuestro negocio y ganar dinero, debemos evitar a toda costa esta situación de euforia envenenada. Propietarios, directivos, jefes de obra, todos debemos ser conscientes de que debemos realizar un trabajo, concienzudo y exigente, previo al inicio de obra. Por esto, quienes tengan la responsabilidad de negociar y pactar acuerdos con el promotor, deberán obtener este plazo de tiempo necesario entre la comunicación de la adjudicación de la obra y el inicio de la misma.

Previo al inicio de obra, y suponiendo ya firmado el contrato correspondiente, se deberán realizar una serie de trabajos administrativos, tales como: elaboración y aprobación del plan de seguridad y salud, apertura del centro de trabajo, plan de gestión de residuos, proyectos y permisos para instalación de grúas torre, etc.

LAS PRIMERAS ACCIONES DEL JEFE DE OBRA.
Para poder empezar una obra con garantías de éxito, el jefe de obra deberá acometer la misma prestando atención en primer lugar a los siguientes trabajos.

Leerse el contrato.
Punto número uno y fundamental. El contrato lo es todo. Explica qué obra tenemos que hacer, en qué plazo, a qué precio, cómo vamos a cobrar, las penalizaciones, las garantías... todo. Son las reglas del juego. No se puede, ni se debe, hacer una obra sin firmar un contrato. Y un jefe de obra no puede, ni debe, empezar una obra sin haberse leído (y aprendido) el contrato en todas sus cláusulas y condiciones. Siendo todas las cláusulas del contrato importantes, quiero mencionar expresamente una que afecta a muchas discusiones durante la ejecución: la que hace referencia a la prelación de documentos. Ya que a veces encontramos discrepancias entre planos, memorias y mediciones, ésta es la cláusula que nos indicará el orden de prioridad de cada uno de ellos.

Aprenderse la obra a ejecutar.
Significa conocer en profundidad los pliegos de condiciones, las memorias y revisar los planos. Resulta arriesgado iniciar el proceso de construcción sin tener claro como debe ser ese proceso, que calidades me van a exigir, que dificultades voy a encontrar. Es importante saber si tengo toda la información necesaria, especialmente planos, y estos se ajustan a lo que he contratado. Saber también si el proyecto es congruente en toda su documentación. Si hay discrepancias, las prioridades las establecerá el orden de prelación.

Medir la obra.
El jefe de obra deberá medir la totalidad de las unidades de obra. Es necesario por varias razones.
- Para comprobar que las mediciones del contrato son correctas, ya que será nuestro derecho de cobro.
- Porque es necesario para contratar suministros y subcontratas.
- Para localizar "bolsas" que haya podido incluir el redactor del proyecto y/o el promotor.
- Para detectar cuanto antes las posibles carencias, y tener tiempo de reacción.

Re-estudiar la viabilidad económica.
Tenemos que tener presente que los objetivos del departamento de presupuestos y contratación, no son exactamente los mismos que los del jefe de obra, básicamente porque unos intentan contratar y otros tienen la obligación de rentabilizar. En el mejor de los casos, la documentación que traspase el departamento de contratación al jefe de obra, deberá de servir únicamente como punto de partida. Todos sabemos que un subcontratista no se "esfuerza" en la misma medida cuando pasa su presupuesto para ofertar un concurso de obra, que para la propia ejecución de la obra contratada. El jefe de obra, dispone de la información completa: contratos, proyecto y sus propias mediciones. Con esos datos deberá analizar la viabilidad económica de la obra. La obtención de un resultado negativo en este primer análisis no significa necesariamente la no viabilidad de la obra. Significa que deberemos trazar un plan estratégico para convertir los números negativos en positivos. (de este plan hablaremos en otra ocasión). Puede llegar a ocurrir que, ciertamente, un correcto análisis, con la documentación completa y habiendo dedicado tiempo suficiente, arroje como resultado la total inviabilidad económica de la obra. En este caso, la decisión de continuar adelante o desestimar la obra corresponderá a estamentos superiores, directivos o accionistas.

Aprobado este reestudio económico, ya podemos acometer con garantías el inicio de los trabajos.

Saludos amigos
Pedro Domingo
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[Off Topic]

11-12 de junio de 2011
El Poyo del Cid (Teruel)

Compras centralizadas o compras por el jefe de obra.

22 de abril de 2011

El tema de las compras centralizadas ha sido siempre un foco de interesantes debates. Como casi todo en esta vida, tiene sus puntos a favor, y sus puntos en contra. En este artículo, intentaré exponerlos de forma que, analizados en su conjunto, y en función del carácter de cada empresa, los responsables puedan tomar las decisiones correspondientes.

Definición.
Entendemos por compra centralizada, aquella que realiza un departamento específico, de forma generalizada para toda la empresa y para abastecer a todos los centros de producción, ya sea de suministros, alquileres o de subcontratación de trabajos.

En la compra centralizada no interviene el responsable del centro de producción, en nuestro caso el jefe de obra, siendo el centro de producción la propia obra. 

Nuestra alternativa será responsabilizar al jefe de obra de las compras de suministros, alquileres y subcontrataciones que deban producirse en su obra.

ASPECTOS A FAVOR EN LA COMPRA CENTRALIZADA
- La realiza un especialista. Los departamentos de compras lo integran personas que son hábiles negociadores, con orientación específica a conseguir los mejores precios y condiciones. La diferencia en la capacidad negociadora se aprecia especialmente cuando el jefe de obra tiene poca experiencia. A éste es más fácil que se le pasen detalles de la negociación, como definir con exactitud las obligaciones de cada una de las partes; determinar los medios auxiliares que van incluidos en el precio, asignar a quién corresponde el pago de los portes, etc.

- Se ajusta mejor a las directrices de la empresa en materia de compras, especialmente en lo concerniente a formas de pago y en la exigencia de la documentación que se debe aportar para la realización del contrato. Como no se tiene la necesidad de la producción, se tiene más focalizado el trabajo en lo que se quiere conseguir. Me explicaré: un jefe de obra puede estar más agobiado por la urgencia de la producción. Incluso es posible que se le hayan agotado los plazos para contratar, por lo que tenderá a resolver con menos alternativas (comparativo con menos ofertas). También estará más dispuesto a ceder en las fórmulas de pago (acortando plazos) y en las condiciones adicionales (tendencia a suavizarlas).

- Se consiguen mejores precios, debido al volumen de la negociación. Pongamos por caso, que nuestra constructora está negociando el suministro de hormigón para todas las obras de la empresa. Una compra centralizada establecerá un acuerdo marco con una mejora de precios debido al mayor volumen de contratación.

- Resulta más fácil de controlar el grado de cumplimiento de la planificación de compras. Toda empresa que se precie debe exigir al departamento de producción, no solo una planificación de trabajos, sino también una planificación de compras. Hay suministros que se pueden servir al día siguiente de cerrar un contrato (por ejemplo el hormigón). Otros, sin embargo, requieren una planificación muy esmerada; por ejemplo el suministro e instalación de los ascensores.

- Homogeneidad de los contratos. Los proveedores tienen un interlocutor único, que establecerá los mismos términos y criterios para todas las obras. Pongamos el mismo ejemplo del suministro de hormigón. Si la empresa tiene varios (o muchos) jefes de obra, es seguro que todos no negociarán el contrato de suministro en los mismos términos; y no me refiero solo al precio y forma de pago, sino a las cláusulas adicionales, tales como, cargas incompletas, empleo de anticongelantes, dosificaciones especiales, etc.

- Si no está en contrato, o reestudio, no se compra. El jefe de obra tiene tendencia a comprar lo que necesita, aún cuando no esté seguro que vaya a cobrarlo. El departamento de compras solo comprará lo que tiene contratado, es decir, aquello para lo que tiene garantizado el cobro. Este punto cobra especial importancia cuando se trata de comprar unidades que no estaban en el contrato original, como es el caso de las unidades nuevas, para las que deberá existir un precio contradictorio aceptado.

- Mayor seguridad frente a comportamientos ilícitos. No olvidemos nunca que comprar supone gasto para la empresa, y que todo gasto debe estar controlado, bien invertido y que no se paga más de lo estrictamente necesario. Siempre resultará más fácil controlar un departamento centralizado que un número elevado de personas comprando con criterios propios. Este apartado es muy importante para la empresa, tanto por la repercusión económica que pueda tener como en la imagen de la empresa hacia el exterior.


ASPECTOS A FAVOR DE LA COMPRA POR EL JEFE DE OBRA.
En primer lugar, antes de establecer estos aspectos a favor, deberemos tener presente que será así siempre y cuando el jefe de obra sea una persona experimentada, conocedora de su profesión y del mercado.

- El jefe de obra experimentado cumplirá con los requisitos que puede ofrecer una central de compras, así como de los que puedan serle específicos y que se indican a continuación.

- Mejor conocimiento de las necesidades de la obra. En algunos contratos es fundamental la intervención del jefe de obra, porque la central comprará en base a un presupuesto de contrato o reestudio, pudiendo existir trabajos auxiliares o condiciones especiales que el jefe de obra experimentado conocerá y trasladará al proveedor. Esta cualidad es más importante cuanto más especial es el trabajo a contratar, es decir, cuanto más se aleje de una contratación habitual de la central de compras. Pongo un ejemplo. Debemos demoler un forjado que ha resultado defectuoso en resistencia. La empresa de demoliciones deberá visitar la obra, comprobar accesos, resistencias y afecciones de elementos colindantes; deberá determinar trabajos auxiliares a realizar por el constructor principal, como plataformas de trabajo, protección de elementos, acciones específicas de seguridad y salud. En este caso, el jefe de obra será quién mejor podrá cerrar ese contrato.

- Conocimiento del proveedor. La mejor compra no tiene por que ser la más barata. También debemos valorar el grado de competencia del proveedor, la calidad del servicio que nos ofrece. Estoy seguro de que siempre es posible encontrar una oferta más barata, pero ¿merece la pena?. El jefe de obra, es el gran conocedor del mercado. Sabe que suministrador le va a cumplir los plazos de entrega. Sabe que subcontratista no le fallará y participará en la obra como un colaborador. Estos factores pueden ser determinantes a la hora de conseguir la satisfacción del cliente.

- Flexibilidad. En determinadas circunstancias el jefe de obra tiene capacidad de conseguir unas mejores condiciones particulares, si la empresa es capaz de ceder en las generales. Cuando el proveedor y el contratante (jefe de obra) se conocen, intervienen también en la contratación los factores emocionales. Si relaciones anteriores han resultado satisfactorias para ambas partes, será más fácil limitar, o eliminar, los puntos de fricción o desacuerdo.

- El jefe de obra será responsable único del resultado económico de la obra. Ya no podrá disculpar un mal resultado económico culpando a la central que ha comprado mal para su obra. Resulta una labor difícil el responsabilizar a un jefe de obra del resultado económico de la misma, cuando no tiene responsabilidad y capacidad de maniobra sobre el manejo del presupuesto. Porque no solo es conseguir un buen precio, sino que las condiciones adicionales permitan tener el menor coste posible.

- Implicación personal en el negocio. Cuando el jefe de obra se responsabiliza de las compras de su obra, adquiere el grado de compromiso máximo con la empresa. La empresa pone en sus manos un negocio específico, la ejecución de una obra, y le da atribuciones equivalentes a las de un gerente o director general, que tiene que ocuparse de que este negocio funcione en todos los aspectos. Este control total que se otorga es una responsabilidad importantísima que favorece la implicación de la persona en la estructura de la empresa.


SOLUCIONES MIXTAS.
También podemos situarnos en posiciones intermedias. En estos casos se centralizarán compras de suministros materiales que sean invariables de una obra a otra, por ejemplo, suministro de áridos o de hormigones. También se pueden centralizar la subcontratación de trabajos que no varíen mucho  técnicamente de una obra a otra, como enlucidos o pinturas. Igualmente es recomendable centralizar los contratos de alquileres de medios auxiliares.

La contratación del resto de unidades sería responsabilidad del jefe de obra.



Revisados los puntos expuestos, se podría decir que no hay una receta única y perfecta.  En empresas pequeñas será más frecuente que compren los jefes de obra ya que es en empresas constructoras grandes en donde aparecen los departamentos de compras. Si el jefe de obra es inexperto será conveniente supervisar su labor. Si tiene experiencia, no solo no será un problema confiarle las compras, sino que se convertirá en una ventaja.


Saludos amigos
Pedro Domingo
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Ejercer como JEFE DE OBRA en una constructora de edificación.


11 de marzo de 2011

Determinar quién es la persona competente para ejercer las funciones de JEFE DE OBRA en una empresa constructora de edificación es un debate viciado en función de los intereses de cada uno.

ANTECEDENTES LEGALES.

En la legislación española es la LOE (Ley de Ordenación de la Edificación), la que tiene como objeto el regular el proceso de la edificación. De ella recojo en extracto, los artículos que hacen referencia al tema que nos ocupa.

Capítulo I. Disposiciones generales
Artículo. 2 Ámbito de aplicación
1.-Esta Ley es de aplicación al proceso de la edificación, entendiendo por tal la acción y el resultado de construir un edificio de carácter permanente, público o privado, cuyo uso principal esté comprendido en los siguientes grupos:
a) Administrativo, sanitario, religioso, residencial en todas sus formas, docente y cultural.

Capítulo III. Agentes de la edificación
Artículo 11. El constructor.
2.- Son obligaciones del constructor.
c) Designar al jefe de obra que asumirá la representación técnica del constructor en la obra y que por su titulación o experiencia deberá tener la capacitación adecuada de acuerdo con las características y la complejidad de la obra.

Artículo 13. El Director de ejecución de la obra.
1.- El director de la obra es el agente que, formando parte de la dirección  facultativa, asume la función técnica de dirigir la ejecución material de la obra y de controlar cualitativa y cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado.
3.- Son obligaciones del director de la obra.
a) Estar en posesión de la titulación académica y profesional habilitante…

Cuando las obras a realizar tengan por objeto la construcción de edificios para los usos indicados en el grupo a) del apartado 1 del artículo 2, la titulación académica y profesional habilitante será la de arquitecto técnico.


COMENTARIOS.

Ejerciendo la función de Jefe de Obra podemos encontrar a personas con todo tipo de titulaciones. Ingenieros industriales, agrónomos, forestales, arquitectos, topógrafos, (no me detengo en la denominación exacta de la titulación académica de cada uno de ellos), incluso personal no titulado.

Ahora bien, está claro que, según el artículo 13 el director de ejecución de una obra de edificación debe ser un arquitecto técnico, cuando forma parte de la dirección facultativa. Es al arquitecto técnico al que la ley reconoce la capacidad de dirigir la ejecución y de controlar la construcción y la calidad.

Por lo tanto, y por extensión cuando el constructor deba “designar al jefe de obra que asumirá la representación técnica”, estaríamos hablando de una persona con las mismas capacidades, puesto que la función es idéntica, solo que esta vez desarrollada como constructor (ya que le representa) y no como dirección facultativa.

Las empresas constructoras que emplean a jefes de obra con titulaciones diferentes se amparan en la aparente redacción ambigua del punto c, del apartado 2, del artículo 11, cuando dice “que por su titulación o experiencia”, ya que en este apartado la redacción no es tan precisa como en el artículo 13.
No soy jurídico, y asumo que habrá quien opine lo contrario, pero interpretarlo de otra manera da la sensación de agarrarse a ese dicho tan español de “hecha la ley, hecha la trampa”. Estamos hablando del mismo trabajo, ya sea este ejercido como dirección facultativa o como constructor, por lo tanto deberán ser las mismas competencias las exigibles a cada uno de ellos.
Mientras tanto, ¿Qué quieren que les diga? A mí me gusta ir al médico y que me atienda el titular, no su primo veterinario que ha criado a cinco preciosos y sanísimos hijos. A cada uno lo suyo.


Según mi leal saber y entender, queda claro que, la persona a la que la ley reconoce la capacidad de dirigir la ejecución y de controlar la construcción y la calidad es el arquitecto técnico, trabaje este como dirección facultativa o como jefe de obra.

Nota final: En la actualidad ya se han incorporado al mercado las primeras promociones de ingenieros de la edificación, que entre otras tienen asumidas todas las atribuciones de los arquitectos técnicos.

Saludos amigos
Pedro Domingo

[Off Topic]
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Formación complementaria del Jefe de Obra

14 de enero de 2011

Cualquier trabajador y empresario, sea del sector que sea, tiene asumido que deberá complementar y actualizar su formación a lo largo de su vida profesional. En el caso que nos ocupa, lo que expongo a continuación serviría de igual manera para los técnicos que, a título privado, quieran ampliar sus conocimientos, así como para aquellos empresarios que quieran incrementar la formación de sus equipos humanos.

En lo referente al mundo de la construcción, los técnicos que actualmente salen de nuestras universidades son gente muy preparada en el trabajo con aplicaciones informáticas, entre otras cosas, porque han sido de uso cotidiano a lo largo de sus años de estudio. Muy diferente de aquella época en que nos tocó estudiar sin estas ayudas. Para nosotros una calculadora programable de 1 k  (si, de 1 k, la Casio PB-100, ¿recordáis?) era un lujo que no todos nos podíamos permitir.

Como decía, estos técnicos manejan con soltura programas de todo tipo:
-         Cálculo de estructuras, Cype y similares
-         Presupuestos y mediciones. Presto, Menfis, Arquímedes, etc.
-         Diseño asistido, Autocad, Allplan
-         Planificación, MS Project

Son sólo unos ejemplos de los más conocidos y utilizados. Para estos casos la mejora complementaria consiste en cursos como usuarios avanzados. Todavía más, es muy conveniente llegar al nivel de expertos en todas estas aplicaciones, pues entonces disfrutaremos de todo el potencial que ofrecen y comprobaremos que pueden utilizarse para muchas más tareas de las que inicialmente pensaron sus creadores.

Otra categoría la ocupan los cursos eminentemente técnicos, muy diversos en cuanto a temática y duración.
-         Formación en prevención de riesgos laborales (en diferentes niveles)
-         Cursos específicos de todo tipo
-      Cimentaciones especiales
-      Humedades
-      Impermeabilizaciones
-      Rehabilitación
-    Fachadas ventiladas
-    Nuevos materiales
-         Etc.
 
La vida evoluciona, nuestra profesión también, y debemos estar al día de cuantas novedades técnicas se produzcan en nuestro sector. Miremos como referencia la arquitectura de las grandes ferias internacionales, Expozaragoza 2008, Shanghai 2010, etc. Toda esta arquitectura pasa de proyecto a realidad cuando una empresa constructora y unos técnicos son capaces de materializarla.

Y he querido dejar para el final lo que considero es la mayor carencia de formación en nuestra actividad profesional. Me refiero a todo lo referente a las relaciones humanas e inteligencia emocional.

Pensemos en temas como
   -   Negociación
   -   Trabajo en equipo
   -   Motivación
   -   Comunicación
   -   Toma de decisones
   -   Gestión del tiempo
   -   Resolución de conflictos
   -   etc.

Si nos paramos a pensar, por muy técnicos que seamos, la mayor parte de nuestro tiempo la ocupamos precisamente en estos temas.

Negociamos para incorporarnos a una empresa. Negociamos para conseguir los mejores precios de compra y condiciones de pago. Negociamos con la dirección facultativa y el promotor los precios nuevos, negociamos las condiciones de un destajo con las cuadrillas. Negociamos, negociamos, negociamos...

Trabajamos en equipo con nuestros encargados y nuestros oficiales, pero también con nuestros jefes de grupo, directores técnicos, y otros superiores. Podemos tener autonomía para tomar decisiones y plantear estrategias, pero lo haremos con el fin de obtener el máximo rendimiento a nuestro trabajo. Y para ello, necesitaremos que sea una actuación conjunta con el resto de departamentos de la empresa. Pongo un claro ejemplo. Un buen jefe de obra puede realizar una labor perfecta de contratación, planificación y ejecución de una unidad de obra, pero si "quemamos" al subcontratista porque no le pagamos en las fechas acordadas (departamento financiero), todo el trabajo se pierde y el subcontratista puede abandonar la obra.

Tenemos un reto difícil, una obra compleja, un plazo ajustado. Necesitamos que nuestro trabajo en equipo sea totalmente efectivo. Necesitaremos que toda la gente esté motivada, nuestros equipos y cuantos participen en la obra. Deberemos entender que es y cómo se consigue la motivación. Aquella motivación de "palo y zanahoria" no funciona en los tiempos actuales. Debemos situarnos en otro nivel.

El encargado y el capataz no se entienden, están todo el día discutiendo. Otros compañeros, jefes de obra, que han trabajado por separado con cada uno de ellos me dan unas referencias excelentes de su experiencia. ¿Qué sucede?. ¿Cómo abordamos este tema?. ¿Cómo resolvemos este conflicto?.

Y así podríamos extendernos tanto como queramos en el tema de las habilidades sociales. ¿Verdad que ocupamos en esto gran parte del día?.

A mi modesto entender, en este último grupo es donde los empresarios deberían hacer más hincapié cuando se planteen la formación complementaria de sus trabajadores. En una empresa constructora, yo lo plantearía de encargados hacia arriba. Y desde luego son imprescindibles en cuando ocupemos puestos como jefe de grupo de obras o superiores.

Para el trabajador es más difícil acceder a este tipo de formación a nivel individual. En muchos casos por disponibilidad de tiempo. En otros por la inversión económica que suponen o porque los organizan asociaciones como Cámaras de Comercio, o Asociaciones de Constructores, que están dirigidos a empresas.

Los procesos de selección de las constructoras, deberían valorar muy favorablemente la formación del trabajador en todos estos temas, porque, al fin y al cabo, son el día a día de la obra.

Saludos amigos
Pedro Domingo


[Off Topic]
Parad en el fotograma del minuto 0:56, ¿Qué sensación os produce? ¿Y el 1:05? ¿Y el 1:20?
El snowboarder es Terje Hakonsen